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El "cabrón" de mi hijo.

Nunca pensé que un hijo
cambiaba tanto a los padres.
Jamás pude imaginar
que cuidar de un pequeño
fuera como tener un monstruo.
Soy incapaz de entender
como conviertes la leche
en algo más peligroso
que el uranio enriquecido.
Cada pañal es una sorpresa
y el más difícil puzzle
a la hora de colocarlo.
Cada noche es una fiesta
donde solo disfrutas tú.
Llorando, gritando, pidiendo pecho…
Dejando a tu padre sin ellos
los siguientes cuatro meses.
El sexo se vuelve un regalo
que de vez en cuando brindas
al dormirte con esfuerzo
dos horas después de acostarte.
Y casi sin hacer casi ruido
retozamos sin interrumpir
tu delicado sueño.
No hablas cuando queremos.
Sí cuando hay silencio
llamando la atención
con alguno de tus gritos.
Eres capaz de agotar
al mejor de los gimnastas
que no aguantaría un día
como aguanto yo los tuyos.
Siempre corriendo tras de ti
tratando de que no subas
a lo alto del tobogán
por si acaso bajaras
por donde no está la rampa.
Aprendiste tan rápido a andar
que todavía no has entendido
el seguro arte de caer.
Probaste cada objeto
como si fuera un juguete
destrozando con inocencia
multitud de mis tesoros.
Pero no te culpo.
Continuaré dejándote
aquello que más te gusta
teniendo a mano el Loctite.
por si hay que repararlo.
Y es que en ocasiones
lo más valioso del día
es descansar diez minutos
sin tenerte por en medio.
Y justo en ese momento
te contemplo y entiendo
el significado de mi vida:
despejarte los caminos
que se abran a tus pasos.
Quizá a veces me cueste.
Pero siempre disfruto.

“Lo único importante de nosotros es aquella porción que regalamos a nuestros hijos”.

Comentarios

3 comentarios

Doña Paranoica

Jo, me has emocionado mogollón. Un texto delicioso, encantador.

Aunque, tras leerte, me da más pánico si cabe eso de tener hijos….

Un besazo enorme

Iván

Gracias, Doña. No tienes por que tener miedo por lo de los hijos. Evidentemente tienen sus inconvenientes. Pero no son nada en comparación con sus ventajas. Se trataba de hacer un texto humorístico huyendo de la seriedad habitual de los poemas. Y son solo unas pocas reseñas. Además. En el momento en que tengas el tuyo propio sabrás que no podrías haber hecho nada mejor. Y eso no cambia con los días siguientes.
Un abrazo!

ezequiel

Mi hijo se llama Zoroastro. ¿Por qué será?


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