La sirena acabó súbitamente con la jornada de instituto sacándome de mi remanso de paz y fantasía. Tocaba volver a la realidad del hogar. Y revolverse contra ello lo haría aún más doloroso. Salí del aula cabizbajo atravesando como si fuera un fantasma todo el recinto hasta salir a la calle y dirigí los pies hacia mi casa. Poco mas tarde me hallaba frente al portal. “Antes de subir compraré un chupa-chups”, pensé. Había vuelto a refugiarme en el placer del caramelo. Vicio que abandoné con apenas siete años.
-Solo me queda uno –dijo la dependienta depositándolo sobre el mostrador-. Te lo he guardado por si acaso venías –hizo una pausa mientras me cobraba-. Todavía recuerdo cuando venías con tu padre y le pedías exactamente lo mismo. Ni siquiera llegabas a cogerlo de la estantería.
“Como añoro esos tiempos”, pensé abriendo la puerta. La casa estaba en penumbra. Y fría. No solo por la sensación térmica. “Como me gustaría que volvieran. Lo pasábamos tan bien, papá”. Me adentré en el piso sin encender las luces. Una vez en el comedor accioné el interruptor de la lámpara del escritorio y ésta me azotó la vista con su puñetazo de claridad. Saqué el chupa-chups, lo desenvolví y lo metí en la boca. Un torrente de fresa y azúcar me devolvió a mi infancia. Pude sentir de nuevo la mano de mi padre mientras perseguíamos entre risas el vuelo de las palomas. Noté sus cálidos labios al darme las buenas noches acostándome en la cama. “¿Por qué me hago tanto daño?”. Abrí los ojos en un intento de sobreponerme. Y mi mirada se posó sobre una de las fotos que poblaban el escritorio. La cogí acariciando con el dedo índice el espacio que ocupaba mi padre en la imagen sin poder evitar las lágrimas, que brotaron sin medida. El sonido de la puerta las cortó en seco.
-¿Estás aquí? –su voz sonaba grave y cargada de alcohol. Además de enfurecida-. Hijo, ¿has vuelto del instituto?
El miedo se apropió de mi cuerpo. “Espero que hoy no lleve puesto el cinturón”.

Eslabón de Carmen.
Eslabón de Doña Paranoica.

He pensado que lo mejor es elegir a tres personas para continuar con el EncadenaMeme. Aunque cualquiera puede seguirlo si le apetece. Las normas aquí (podéis modificarlas si queréis.
Y se lo paso a (siempre he querido hacer esto): Carmen , Doña Paranoica y Eugenia.

El Chupa-Chups
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