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Infimocuentos: el genio. Blog Action Day.

Miguel paseaba con determinación por los restos de basura y escombros que se acumulaban en la orilla del río empeñado en encontrar el lugar que guardaba en la memoria. Pero le era imposible. El cauce había disminuido desde que jugaba en ese mismo sitio cuando era niño alterando considerablemente todo el paisaje. Las charcas llenas de ranas habían desaparecido y su lugar lo ocupaban unas grandes explanadas de tierra desértica que yacían orgullosas tras haber vencido a sus oponentes. “Aquí había un chopo inmenso”, recordaba. Poco a poco iba asumiendo la realidad. “Cuantas veces me habré subido hasta su copa para observar el río desde las alturas”. Se sentó en una piedra y removió con el pie una pila de objetos arrastrados por el río. “Ahora solo hay mierda. ¿Y esto?”. Una extraña lámpara asomó del barro reseco. La cogió quitándole gran parte de la tierra. “Parece la de los cuentos. ¿Qué pasaría si la frotara?”. Apartó de la mente la absurda idea y contempló con admiración aquel objeto. El latón había perdido todo su brillo. Pero aún conservaba la belleza de su exotismo. Continuó mirándola durante largo rato hasta que la curiosidad le venció. Agarró parte de su camiseta y frotó con ella la lámpara. Acto seguido un estallido de humo denso le arrojó violentamente contra el suelo. Al esfumarse una figura humana, ataviada con una vestimenta árabe, surgió imponente y flotando a un metro del suelo.
-Tienes tres deseos –dijo seriamente-.
-¿Estoy soñando? –Miguel se levantó con dificultad. Era incapaz de creer lo que veían sus ojos-. No puedes ser real.
-No menos que tú. Soy un genio y te concedo tres deseos –hizo una pausa. Su liberador continuaba atónito-. Si no los quieres me vuelvo a mi lámpara.
-¡Espera! –Miguel avanzó justo en el momento en el que el genio hacía ademán de marcharse-. ¡Quiero ser la persona más rica del mundo!
-Está bien –el genio se cruzó de brazos bajando bruscamente la cabeza. Con otro estallido de humo Miguel apareció enfundado en un traje italiano a medida con un grueso bulto en el bolsillo interior de la chaqueta-. ¿El segundo?
-Quiero… ¡El amor de mi vida!
-Siempre lo mismo –comentó el genio encogiéndose de hombros. Tras agitar otra vez la cabeza Miguel notó una extraña sensación en el pecho. Sintió ganas de llorar y abrazar a alguien. Aunque todavía no sabía a quién-. ¿Y el tercero?
Éste era más difícil. Ya poseía todo lo que una persona era capaz de soñar. Pero seguía notando un vacío. Miró a su alrededor. El paraje pedía ayuda urgentemente. Y él era capaz de proporcionársela. Todo volvería a ser como recordaba.
-Quiero que arregles el río. Que lo devuelvas a su estado original.
-Eso no puedo hacerlo –se lamentó el genio-. Puedo hacer magia. Pero no milagros. Para conseguirlo tendría que limpiar las riberas, aumentar la lluvia, replantar los árboles, cerrar las fábricas que vierten sus residuos al agua, eliminar el humo de los coches que causa el efecto invernadero… Para dejarlo todo como estaba tendría que eliminar al hombre. Y supongo que no querrás eso.
Miguel quedó pensativo. Reflexionó sobre las palabras del genio y tomó una determinación. Utilizaría todo el dinero que ahora tenía en arreglar el daño que había sufrido el río. No quería morir sin volver al mundo mágico que había creado siendo un niño. Y una vez lo hizo continuó invirtiendo en causas ecológicas. Al cabo de un año su fundación contra el cambio climático era la más conocida y concienciada del mundo. Tanto que, tras numerosos premios a su trabajo, se vio obligado a dar una rueda de prensa multitudinaria.
-¿Cómo se hizo usted millonario? –gritó uno de los periodistas tratando de hacerse oír entre el alboroto de flashes-.
-Lo gané con un golpe de suerte –respondió Miguel sin entrar en más explicaciones-. ¿Siguiente?
-¿Cuánto dinero va a donar para la Amazonia?
-El que sea necesario. La selva amazónica se está perdiendo rápidamente y uno de mis principales objetivos es ayudar a los países que la comparten a detener su deforestación invirtiendo en cultivos sostenibles que beneficien principalmente a las tribus autóctonas. ¿Siguiente?
-Hay quién dice que usted hace todo esto solo para obtener publicidad. ¿Realmente su vocación es altruista?
Miguel hizo una pausa mientras evocaba una imagen de su infancia. No cabía duda de que el comienzo había sido algo egoísta.
-Verá. Empecé recuperando un río para recuperar así mis propios recuerdos. No fue demasiado altruista, es cierto. Pero una vez un amigo me dijo que la única solución para devolver a la naturaleza a su estado original era eliminar al hombre. Y desde ese momento mi empeño ha sido el de concienciar a la gente de que el progreso y la sostenibilidad no están reñidos. Que podemos aportar nuestro granito de arena en vez de observar el problema desde la distancia. Todos tenemos recuerdos de nuestra infancia. ¿Cuáles les dejaremos a nuestros hijos?

Comentarios

7 comentarios

mreina

<"Que podemos aportar nuestro granito de arena en vez de observar el problema desde la distancia."> Esa es la clave para mí. Gracias por el relato.

Iván

Las gracias te las tendría que dar yo a ti, mreina. Con tu comentario me has animado la mañana.
Está escrito para remover un poco la conciencia. Como marcaba el espíritu del Blog Action Day. Si lo he conseguido estoy satusfecho.
Un saludo!

Lucía

Sí que la remueves sí …

Es verdad que todos deberíamos hacer más de lo que hacemos para salvaguardar el medio ambiente. Somos tan egoistas…

Iván

Reconocerloe s el primer paso, Lucía. A mñi me gustaría poder decir que soy más ecológico que nadie. Pero tengo que coger el cohe todos los días. Y encima es diesel. Aunque siempre he tratado de reducir al máximo el impacto de lo que hago.
Tan egoístas y tan hipócritas… Entre los que me incluyo.

Carmen (LaCondiciónHumana)

Cuando más se nota una enfermedad es cuando has vivido en la época en que no estaba la enfermedad, es el contraste lo que te hace ver la realidad, por eso es tan importante tener recuerdos de cuando las cosas no se habían malogrado. Pero también entiendo que hay que vivir en el estilo de vida que nos rodea, no podemos ir contra corriente en todo, pero si que podemos tener cuidado en la medida que podamos.

Las historias como esta que apelan a los sentimientos son mucho más efectivas que datos fríos de la situación que vivimos. Tú ya has puesto tu granito de arena con una historia tan bonita.

🙂

PeiT

He dicho ya que me encanta esta sección? 🙂

PD: Ayer intenté postear y no me dejaba, cosas de google supongo…

Iván

Todas las veces que lo digas son pocas, Peit… 🙂
A mí también me pasó. Fui incapaz de postear en mi propio blog hasta por la tarde. Blogger estaría saturado. Está tentándome mucho WordPress…


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