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Infimocuentos: predestinado.

El payaso podía escuchar las ovaciones del público tras el número de malabarismo. Intentaba concentrarse en su maquillaje pero el ruido, junto con sus propios pensamientos, se lo impedía. “¿Y si le hago caso?”, pensó. Una vez más recordó las palabras del viejo trapecista.

-¿Por qué estás tan triste? –le preguntó el anciano al verle apartado del resto de los artistas-. Faltan dos horas para la función. Deberías estar con los demás.
-No puedo –dijo el payaso aguantando las lágrimas-. No valgo para este trabajo.
-¿Cómo que no vales? Entonces no estarías en este circo.
-Todavía no he conseguido hacer reír a nadie. El público se calla cuando actúo. O me abuchea.
-No te preocupes –el anciano trapecista trató de consolarle-. Tienes que perfeccionar el número. Solo eso.
-Ya lo he intentado –el payaso se sentó en el suelo mientras lloraba desconsolado-. No hago gracia. Siempre he querido hacer reír. Y ahora… Sé que no valgo para eso.
-A veces nos empeñamos en conseguir algo que no está a nuestro alcance –el viejo se agachó a su altura adoptando un tono de voz grave y trascendente-. Quieres ser un payaso. Pero quizá no estés predestinado para serlo. Puede que en vez de hacer reír se te de bien hacer llorar. ¿Por qué no lo intentas en el próximo número?

“Voy a intentar hacer llorar. Puede que mi destino sea ése”. Se miró al espejo, cogió la crema blanca y se dibujó una gran sonrisa invertida, junto con unas llamativas lágrimas resbalando por sus mejillas. Rompió de un puñetazo su sombrero y se dispuso a salir a la pista. Un minuto más tarde se encontraba frente a los espectadores.
-Hoy voy a hacerles llorar –el público permanecía en silencio. “¡Parece que esto funciona!”-. Mi vida es tan triste como mis palabras. Desde el primer día que vi la luz las lágrimas me han acompañado. Mi madre rompió aguas bajo una tormenta y la matrona pensó que le llovía encima…
De repente tuvo que cortar su discurso. Un hecho insólito agitó el corazón del payaso provocándole un estallido de sorpresa y alegría. El público estallaba en carcajadas.


Comentarios

10 comentarios

Berenice

me encantan tus cuentos compañero blogero,este es realmente muy bonito… y tambien se le puede sacar moraleja

¿cuál podría ser?

“se tu mismo y lo demás vendra solo”… ayss.. no se

Anonymous

Aposai

Esta muy bien construido,consigues que los lectores se metan en la historia en muy pocas frases.El diálogo entre en anciano y el payaso esta muy bien redactado, por un momento me lo he podido imaginar sin ningun esfuerzo.

Pero no se porque me recuerda a otra historia….

Lucía

Y fue el primer monogolista de la historia??

rakel

ola!
muy lindo este nuevo estilo, y que bien te quedan los haykus con esos fondos temáticos…
esto va cada dia mejor
;)***!

Carmen

Muy bonita historia, tengo yo una con el mismo tono sobre un hombrecito que quería se libre que ahora que me la has recordado seguramente la pondré en mi blog.

Es una verdad muy universal la de que justo cuando dejas de buscar es cuando encuentras, es cuando miras para otro lado cuando al fin logras dejar que las cosas fluyan. Yo le encuentro como un mensaje de que no hay que forzar las cosas.

El haiku de tu último post es bellísimo.

Saludos 😉

Slow like honey

Pena por alegría?? como se consigue eso?

Muchas gracias por el post, no fue lo más positivo que pude escribir pero solamente estaba ahí.

saludos y te estaré leyendo

Iván

Gracias, Berenice. Buena moraleja. No te empeñes en ser lo que en verdad no eres.
Aposai, me siento orgulloso de que me digas eso. Redactar una conversación y que resulte creíble es muy difícil. Y si lo he conseguido mínimamente es que quizá esté progresando. Bien!
No sé si fue el primer monologuista, Lucía. Lo que sí creo es que debió ser de los primeros que quiso hacer reír de manera inversa a lo habitual. Aunque este payaso lo hiciera de manera involuntaria.
Rakel, gracias por tus flores. Me voya a montar un gran jarrón. Hablando de flores. No te pierdas el siguiente infimocuento (creo que el viernes). Te encontrarás con un conocido tuyo. ;P
Carmen, no pierdas las cosas que se te ocurren por no apuntarlas. Es un error que siempre cometo. Y siempre se acaban echando en falta esas ideas. Espero leer ese cuento pronto en tu blog.
Slow, lo de hacer reír dando lástima es bastante viejo. Hay muchos payasos que lo hacen. Y muchos otros humoristas. Incluso de manera involuntaria.
Nos leemos mutuamente.

Don't worry, be happy

Me ha gustado mucho el cuento.
Está muy bien redactado y es una historia creíble en todo momento.
Conseguir el efecto contrario de lo que uno espera… buscado o no, cuántas veces nos habrá pasado, ¿verdad? Muy bueno, Iván.

Un beso!

Iván

Más de una vez me ha pasado, don’t worry. La verdad es que uno nunca está seguro de aquello que espera. La equivocación es mucho más que posible. Pero eso tampoco nos tienen que impedir el intentarlo..
Encantado de que te guste..

>>> Lolylla >>>

Buen relato Iván, lo cierto es que deberiamos aprender mas a explotar lo que hacemos bien, en vez de empeñarnos en intentar mejorar lo que se nos da mal, porque a fin de cuentas la verdad es la verdad

Un saludo 😉


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