A veces nuestra coraza se interpone ante nuestros deseos haciéndonos parecer estúpidos e indeseables. Hay veces que las únicas veces que me siento igual que un niño es cuando juego con uno. Y, entonces, no hay necesidad de fingir. :*
Seguramente la coraza forme parte de la personalidad, Neuro. Como don’t worry tampoco creo que sea urbanidad. Al fin y al cabo comportarse como un niño tampoco está socialmente mal visto. Incluso tiene un cierto aire romántico. Incluso tiene un nombre fantástico: “síndrome de Peter Pan”.onfieso estar enfermo. Carmen, te doy la bienvenida. Fantástico Haiku. Te lo subo a la zona de donaciones. Espero verte de nuevo por aquí.
1 Octubre, 2007 a las 8:56 am
Aposai
Que triste no poder ser tal como somos…..
1 Octubre, 2007 a las 11:48 am
A veces nuestra coraza se interpone ante nuestros deseos haciéndonos parecer estúpidos e indeseables. Hay veces que las únicas veces que me siento igual que un niño es cuando juego con uno. Y, entonces, no hay necesidad de fingir.
:*
1 Octubre, 2007 a las 12:32 pm
No se si se le llama coraza o se le llama personalidad. Lo que está claro es quien más y quien menos aplica las normas de urbanidad. Saludos.
1 Octubre, 2007 a las 1:48 pm
Cierto, cierto, ciertísimo! ;D
Neurotransmisores, yo no creo que las normas de urbanidad tengan nada que ver con esto.
1 Octubre, 2007 a las 6:36 pm
Ser niño puro
a una edad madura
dulce ecuación.
1 Octubre, 2007 a las 7:52 pm
Seguramente la coraza forme parte de la personalidad, Neuro. Como don’t worry tampoco creo que sea urbanidad. Al fin y al cabo comportarse como un niño tampoco está socialmente mal visto. Incluso tiene un cierto aire romántico. Incluso tiene un nombre fantástico: “síndrome de Peter Pan”.onfieso estar enfermo.
Carmen, te doy la bienvenida. Fantástico Haiku. Te lo subo a la zona de donaciones. Espero verte de nuevo por aquí.
1 Octubre, 2007 a las 9:03 pm
Todos llevamos un niño dentro. Unas veces sale más, y otras lo tenemos de lo más oculto. Lo cierto es que siempre formará parte de nosotros
2 Octubre, 2007 a las 4:16 am
Cierto, Doña. El problema es cuando la amargura te impide seguir haciéndole caso. Que los hay…