Ispilatze me mandó un meme para que explicase cuales son las razones que me impulsan a escribir un blog y me ha dado por hacerlo hoy. ¿Quién inventaría estos juegos?
No. Esta vez no voy a decir que no me gustan los memes porque éste le encuentro atractivo. ¿Acaso no nos gusta conocer a la persona que se esconde tras los blogs que leemos habitualmente? A mí me pasa. Y ésta es una perfecta excusa para mostrarme tal como soy (la timidez generalmente me lo impide). Vamos allá.
¿Por qué escribo un blog? Supongo que la principal razón sería la de ganarme la vida. Aunque no de la manera que habitualmente se entiende esta expresión. Nunca he querido llenar de publicidad mi página lucrándome con las visitas. Eso es algo que jamás creo que llegue a plantearme dado que no considero que sea atractivo para el visitante tropezarse con multitud de anuncios y banners. Mi objetivo siempre ha sido el del llegar a convertirme en escritor. Y eso es algo tan complicado que solo con mucha práctica y talento se puede conseguir, elementos que en un principio no tenía (ni los tengo ahora, por supuesto). Una vez escuché que con solo tener un lector ya tenías la obligación de seguir escribiendo para él. Y ésa ha sido siempre mi primera regla.
Soy extremadamente vago, empecemos por ahí. Mi cabeza es un nido de pájaros donde cada uno elige en solitario la dirección hacia donde vuela. Cuanto menos esfuerzo les suponga mucho mejor así que imaginad lo que cuesta que revoloteen al unísono con un mismo objetivo. Y entonces pensé, ¿por qué no buscar la aprobación de la gente para así obligarme a seguir escribiendo? Y así fue como nació mi primer blog: un diminuto espacio en el MSN. Hace tiempo que borré el enlace del blogroll pero si alguien quiere visitarlo que pase por aquí. Pronto lo abandoné con la intención de ponerme más en serio.
La segunda intentona se convirtió en este espacio desde el que ahora os escribo. Cambié de servidor pensando que en blogger tendría más oportunidades para expandirme. Todos los que hemos comenzado esta experiencia sabemos lo complicado que es levantar una idea desde cero. Sobre todo cuando se trata de blogs de ficción que huyen de las típicas revisiones de gadgets, trucos de Linux o vídeos de Youtube. Así que durante meses apenas entraban visitas. Y casi todas de refilón (cinco diarias siendo tres mías, como el búho del otro día). Aunque eso no hizo que perdiera las ganas de seguir escribiendo. Poco a poco fue entrando más gente hasta que llegué al nivel actual. No son muchas pero, como reza mi blog, sois todos amigos. Y los buenos amigos no se cuentan por centenares.
¿Por qué escribo en el blog? Por que me mantiene vivo. Si hay algo que no soporto es que se me empantane la cabeza. ¿Y hay una mejor manera de evitarlo que estar continuamente buscando nuevos contenidos con los que enmarañar la inmensa tela de araña de la blogosfera? Libreta en mano, portátil al hombro, un banco en el parque, una wifi a la que “robarle” la conexión… Y a escribir. No hay nada más gratificante que contemplar el fruto de tu esfuerzo plasmado en un bloque de texto.
¿Por qué soy incapaz de abandonar el blog? Por que estoy totalmente enganchado. Me levanto y enciendo el portátil para leer los comentarios, investigo entre las estadísticas y a media mañana consulto el “feedburner”, buceo en el blog que me ha regalado un puntito en “Technorati” y que yo no conocía… Jamás he probado ninguna droga. Pero seguro que la sensación debe ser parecida.
En fin. Y tú que decías que te salían las entradas largas, Ispilatze. Yo aburro directamente. Así que lo mejor será acabar este post e irme a dormir. Pero antes dar la última razón por la que escribo este blog: por ti, que estás leyendo estas líneas. Sin duda el motivo más importante.

¿Te ha gustado la entrada? Tengo más.