Presiona ENTER para ver los resultados o ESC para cancelar.

Empareja2 (16) – De compras (parte 2).

Anterior.

-Quizá después de que pases un tiempo trabajando con ella no pienses lo mismo –dijo marta bajando la mirada. Una punzada de temor le encogió el corazón. Hasta ese momento no había caído en la remota posibilidad de que a Sergio pudiera gustarle su amiga-. Estar con ella es como vivir una fiesta continua. Tarde o temprano te acabas enganchando.
-Te recuerdo que vamos a trabajar –dijo Sergio apretando aún más la mano de su novia-. No tengo ningún interés en enrollarme con una compañera de trabajo –algo se le removió en el estómago. Y no era el helado-. Y menos siendo mi jefa.
-Eso espero –susurró Marta. Decidió cambiar de tema-. ¿Te has dado cuenta de que apenas queda un mes para que nos casemos?
-Tienes razón. Parecía que no iba a llegar nunca esta fecha y ya la tenemos a la vuelta de la esquina. Pero lo nuestro nos está costando.
-Demasiado tiempo y comidas de cabeza –dijo Marta retomando los lametones al helado. Éste amenazaba con desplomarse de la galleta-.
-Y demasiado dinero –Sergio imitó a su novia metiéndose la mitad del helado en la boca-. Por suerte ahora cambiaré de trabajo cobrando bastante más que en el restaurante. Con el primer sueldo aprovecharemos para contratar el viaje de la luna de miel. ¿A dónde te apetece ir?
-La verdad es que no tengo ni idea. Quizá deberíamos reservarlo por si nos sale algún contratiempo con la ceremonia. Te recuerdo que el convite no está completamente pagado.
-Sólo falta la mitad. Me dijiste que lo pagaríamos con el anuncio de ropa interior que has hecho –Sergio hizo una pausa para morder un trozo de galleta-. No sabía que estaba tan bien pagado. Si no fuera por que no me hace gracia que poses desnuda…
-No estoy desnuda –aclaró Marta. No era la primera vez que se enfrentaba a esa acusación-. Es una sesión de lencería no para una revista porno.
-Pero el fotógrafo te ve en bragas. Es como estar desnuda. Seguro que le pones.
-Eso es mentira –rebatió Marta sabiendo que mentía. No le resultaba muy agradable pensar en Mario-. ¿Tú sabes la cantidad de modelos que pasan delante de sus narices? Mil veces más guapas que yo.
-Lo dudo bastante –susurró Sergio acercándose hasta Marta para darle un beso. Ambos acabaron enfrascados en un morreo sin percatarse de que el helado se les caía-. ¡Mierda! –exclamó Sergio al sentir el frío líquido en la mano-. Se ha deshecho del todo.
-Me apetece un café con leche –dijo Marta levantándose para tirar lo que quedaba del helado a la papelera. Recogió los restos de Sergio e hizo lo mismo-. ¿Quieres uno?
Minutos más tarde ambos retomaron la conversación animada con el dulce sabor de un capuchino. Las palabras se difuminaban entre el humo del café recorriendo con detalle los últimos meses de la pareja evitando entrar en escabrosas confesiones de las que ambos huían como si fuera la peste. Perspectivas de futuro, retazos de pasado, preparativos de boda… Y fue en este punto donde Marta sorprendió a Sergio con una petición.
-¿Podría ser Thaís nuestra madrina?
-¿Qué? –preguntó Sergio contrariado-. ¿No habíamos quedado en que sería mi madre?
-Es que me gustaría que fuese ella. Sé que te lo tenía que haber dicho antes pero pensé que no te lo tomarías muy bien.
-¿No le dirías lo del trabajo para hacerme chantaje? ¿Para qué mejorase la opinión que tenía de ella?
-Eso no es cierto –se defendió Marta-. En ese momento no se me pasó por la cabeza lo de pedirle a Thaïs que fuera nuestra madrina.
-¿Y por qué no me lo dijiste antes?
-Ya te lo he dicho –Marta trató de argumentar su postura-. Desde que éramos niñas acordamos que seríamos la madrina de la otra en su boda. Sé que no era una promesa pero me gustaría cumplirla. Además –hizo una pausa-… Después de darte el trabajo me siento con el deber de agradecérselo.
-Ya sabía yo que me estabas haciendo chantaje.
-¿Por qué no llamas a Armando y le pides que sea nuestro padrino?
Sergio se quedó en blanco tras escuchar por sorpresa el nombre de su amigo. Algo en su cabeza explosionó dejando al descubierto una infancia perdida que se había resignado a desaparecer y ahora respiraba gracias a Marta.
-Armando –repitió Sergio recordando a su amigo-. ¿Cuánto tiempo hace que no nos vemos?
-El mismo que estamos juntos. Me lo presentaste una vez y no le volví a ver más.
-Es cierto. Nos peleamos aquella misma noche y juré que jamás volvería a llamarle.
-¿Y por qué no retomáis la amistad? –preguntó Marta-. Lámale. O ve a buscarle a su casa.
Sergio reflexionó durante unos segundos bajo la atenta mirada de su novia. Aunque estaba indeciso la incipiente sonrisa demostraba lo grato que le había parecido la idea.
-¿Crees que Armando querrá ser nuestro padrino?


Comentarios

3 comentarios

Lucía

Un personaje nuevo …??

A ver dónde encaja …

Ilión

¿No pretenderás enrollarlo con Thais?

ni tan mal…

Iván

Hacía tiempo que quería crearlo. No por ninguna razón específica sino por el hecho de volcar la historia sobre un secundario que fuera más o menos fijo. Marta tiene su amiga y, sin embargo, Sergio sólo tenía a sus compañeros de trabajo. Y ahora ya no están.
Creo que a la historia le hacen falta personajes. Todavía estoy pensando como será el carácter de Armando. ¿Enrollarlo con Thaïs? De momento no. Aunque no lo descarto…


Deja un comentario