-Se lanzará desde el trapecio.
-No. Desde la cuerda floja.
-¡Desde el trapecio!
Los dos hermanos continuaron discutiendo mientras el muñeco de goma pendía peligrosamente sobre el vaso con agua.
-¿No habíamos quedado en que tú te encargarías de los leones?
-Es que son muy aburridos. Prefiero los trapecistas.
La madre gritó desde el comedor anunciando la merienda.
-Te cambio a los trapecistas por un bocadillo de Nocilla.
-¿Y para qué quiero yo otro bocadillo?
-Los leones tienen mucha hambre.

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