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-¡Te has acordado!
-¿Creías que me iba a olvidar? Ábrelo.
-¡Un anillo! Es precioso. Pero no tenías que haberte molestado…
-Sabía que te gustaría. Y mira. Lo he grabado para que nunca olvidemos nuestra fecha.
-Pero… El 18 de junio no fue el día en el que nos conocimos. Fue el 20.
-¡Mierda! ¡Mi mujer me mata!
































18 Junio, 2008 a las 10:36 pm
Me ha recordado un poco a lo de mi “San Germán” , aunque, claro, en ese caso era yo la única, o al menos eso creo…. jajajaja.
18 Junio, 2008 a las 10:56 pm
Lo tuyo no era tan trágico, Neruda. Un simple despiste de fechas lo tiene cualquiera. Mezclar entre medias a la amante con la mujer no tiene perdón. Y no creo que se le perdone… Pobre. Le caerán por los dos lados.
19 Junio, 2008 a las 8:58 am
Y aunque no las mezcle tampoco sería cuestión de perdonárselo no??
19 Junio, 2008 a las 11:49 am
Uy, Lucía. Que me parece que la fidelidad es un tema peliagudo…
Claro que no hay que perdonárselo. Las fechas hay que apuntarlas en la agenda del móvil. 
Je.