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Mentiras y excusas varias.

Esta entrada pertenece al género de “totalmente absurda e innecesaria” pero alguien tenía que hacerla. Por que, ¿cuántas veces nos han colocado una mentira y nos la hemos tragado sin habernos dado cuenta? Aunque hay veces (la mayoría) que, aún sabiendo que son una excusa, decidimos pasarlas por alto. ¿A qué obedece este comportamiento? Reflexionemos sobre ello.
Las mentiras forman parte de nosotros desde que aprendemos a hablar (incluso mucho antes) y está claro que son un mecanismo que nos sirve para evolucionar dentro de la sociedad tan falsa en la que vivimos (solo hay que ver a los políticos). Pero también conviene saber cuando nos mienten. La mayor parte de las veces lo notamos por mucho esfuerzo que haga el mentiroso (aquello del cojo) pero hay otras en que la diferencia es más sutil (piensa en aquella hipoteca que te endosaron). Aquí van unos ejemplos.

-Si eres mujer no te fíes de ningún hombre que te esté mirando el escote mientras habláis. Ni es millonario, ni piloto de aviones ni tiene un Ferrari aparcado en la puerta.
-No creas a nadie que hable demasiado bien de sí mismo. Quizá no mienta pero tampoco conviene estar junto a alguien tan soberbio (aunque acaban distanciándose ellos solos).
-Cualquier frase seguida de comentarios del tipo “sabemos que tú vales mucho” o “sin ti la empresa se iría al garete” tiene, con seguridad, segundas intenciones. En ninguna empresa se halaga por gusto y, aunque a veces conviene ser algo pelota, mejor no ser gilipollas.
-Los “cariño, tú no estás gorda” o “no te veo calvo” son clásicas mentiras. Cumplen su función de autoengaño aunque más te vale que tomes medidas (o escondas los espejos).
-Toda excusa por llegar tarde es una mentira. Y es más gorda conforme aumenta el tiempo de retraso. Normalmente el que llega primero se siente tan estúpido que jura que nunca más llegará pronto. Pero volverá a sufrir la impuntualidad de sus compañeros.
-“Lo siento. Solo me queda el del escaparate”. ¡Mentira! El dependiente te dirá eso para encalomarte el producto que tiene algún desperfecto y sacárselo de encima. ¿Por qué seremos tan tontos de decir que sí? Recordatorio personal: “no dejaré que me timen, no dejaré que me timen…”.
-Si a alguien le pides un cigarro y hace amago de mirarse pero recuerda que no tiene, te miente. Si te dice que no tras un segundo de duda, también. Si le preguntas y al momento te responde que no con cara de mala leche seguramente no fume. Y es que hay algo que nos une claramente como humanos: odiamos a los gorrones.
-La televisión es un gran medio para decir mentiras. Desde los telediarios a los concursos, pasando por los programas del corazón. El espacio más fiable es la publicidad aunque, a veces, exagere un poco (excepto la “teletienda” que, directamente, es ciencia ficción).
-No tener tiempo es una de las mentiras más usadas cuando uno va a pedir un favor o tratar de quedar con alguien. Si se te ocurre decirle a alguien que te ayude con la mudanza ya sabes lo que te va a contestar (¿las agendas se venden llenas?). Eso sí, hay una excusa que nadie te pondrá nunca en duda: todo lo relacionado con tu hijo. Aprovéchate de ella en cuanto puedas.
-Si quieres saber cuales son los mejores sitios para decir mentiras son dos: un “miting” político y una conversación de Messenger. En ambos te dirán lo buenos que son, lo bien que se portan, te hablarán de su simpatía… Pero no te descuides, también comparten objetivo: joderte.

Habría miles de mentiras típicas más pero tampoco es cuestión de reflejar todas las miserias. Todas cumplen su función como propósito de conseguir algo y eso es lo que verdaderamente mueve al mundo. Si no hubiéramos inventado la mentira aún nos colgaríamos de los árboles.


Comentarios

7 comentarios

Lucía

Cuanta verdad contenida en un texto que trata de mentiras,jeje.

Yo soy pésima mintiendo, se me ve a la legua y eso me trae un montón de problemas, como que rara vez logro escaquearme de algo que no me apetece hacer.

Ilion

Creo que para mentir bien, hay que creerse la mentira que uno está contando. Y eso no es imposible.

Muchas veces mentimos incluso sin darnos cuenta.

Muchas veces más que mentira es manipulación.

Lolylla

Lo cierto es que hay quien de tres palabras que dice cuatro son mentiras vamos, creo que todos decimos alguna que otra

un saludo!

unjubilado

¡¡¡Mentira!!! Yo no soy calvo, es el pelo que se me ha escurrido a la cara.

toni1004

jejeje. A mi la de la calvicie me la empieza a decir la mujer de vez en cuando…jejeje

Iván

No había caído en ese contraste, Lucía. Y, para decir mentiras, primero tiene que creérselas uno. Creo que ése es el secreto.

Lo has clavado, Ilión. Respondí lo mismo antes de ller a fondo tu comentario. Y hay genr¡te que se deja manipular solo para poder mentir…

Y hay otros que de cuatro te mienten cinco, Lolylla. si por lo menos fueran tan “inocentes” como las de esta entrada…

Ja ja… Jubi, la calvicie es masculinidad. El pelo solo trae problemas. Y gasto en champú…

Hora de contraatacar, Toni. Que luego la autoestima se resiente. Y los crecepelos valen muy caros…

lupe

Generalmente no suelo mentir (aunque alguna mentirijilla que otra se escape), pero tampoco es que vaya siempre con la verdad por delante, porque cuando lo he hecho me las han dado todas en el mismo sitio. Lo que suelo hacer es decir parte de la verdad y alguna veces intentar endulzarla (¿eso es mentir). Ahora, que con los años, cada vez me doy más cuenta que no debo callarme para no molestar, los demás no lo hacen,así es que me he propuesto de unos días para acá, que a partir de ahora no voy a disfrazarme más.
Un beso


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