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Orgasmos simultáneos.

-¿Cuántos nos estaríamos corriendo al mismo tiempo en el mundo?
La pregunta giraba vertiginosamente en la cabeza de Paco mientras éste se aseaba sus partes viriles. Contempló de reojo a su esposa. Manuela se sentaba a horcajadas sobre el bidé tratando de aliviarse el escozor con un chorrito de agua fría. “Sin duda seríamos unos cuantos millones”.

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-¿Tú te imaginas cuántos podríamos ser? -le preguntaba François a su mujer, Marie-.
-Unos cuantos millones -le respondía ella encogiéndose de hombros-. En el mundo hay muchísimos hombres. Si una parte de ellos estaban haciendo el amor al mismo tiempo que nosotros…

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-…Imagina toda esa cantidad de semen -añadió Maiko colocándose el kimono. Odiaba no poder asearse en condiciones pero su pareja tenía unos gustos sexuales extraños-. Suficiente como para llenar toda una piscina.

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-¡Que asco! -exclamó Paulova ante el comentario de su marido, Dimitri-. Tienes demasiada imaginación.
-¡Y mucha potencia sexual! -gritó él golpeándose el miembro-. Un día de estos te mato a polvos.

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-Aunque eso será otro día -dijo Michael subiéndose los pantalones. La borrachera le impedía tenerse en pie pero, aún así, estaba decidido a abandonar el dormitorio-. Hoy estoy muy cansado.
-¿Y cuándo no lo estás? -preguntó Rose tapándose con las sábanas-. El cansancio es tu eterna excusa

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-Pero eso no te ha impedido correrte -replicó Isabella mientras se apretaba la frente tratando de aliviar su jaqueca-. Poco importa que te diga que estoy cansada.
-Eres mi mujer y debes hacerme feliz -dijo Francesco tratando de atajar la desobediencia de su esposa-. Soy un hombre y necesito sexo. ¿Sabes cuantos nos estaríamos corriendo al mismo tiempo?
Isabella sintió como una punzada de rabia atravesaba la jaqueca para impactar de lleno en lo más profundo de su amor propio. Y, tras la punzada, unas palabras surgieron como respuesta a aquella noche, y a otras tantas, de lujuria unilateral. Surgieron del vacío aunque impulsadas por miles de voces femeninas conectadas al unísono por un cable invisible.
-¿Y sabes cuantas mujeres nos habremos quedado con las ganas?


Comentarios

6 comentarios

Isa

Que bueno,toma egoismo masculino
isa

Lucía

Genial la forma de conectar las conversaciones …

Y claro, cada uno tira por su lado a la hora de sacar conclusiones,jeje.

Iván

Donde más duele, Isa… :)

Era un reto grande, Lucía. Ir variando la conversación, alternando personajes, sin que desentonara en exceso las múltiples nacionalidades. A mí me gusta como ha quedado. Respecto a lo de las conclusiones… Eso es lo que más me gusta. Que sean al gusto.

Pau

La forma de hilar las conversaciones, los diferentes países pero hombres y mujeres al fin y al cabo… y para ser un hombre y salir con esa respuesta al final GENIAL! mmm… de machista no tienes nada.
Eres un tremendo observador wow! no dejas de sorprenderme :)
besos y ronroneos

Sr Capullo

Muy interesante… y original. ¿Te has preguntado cuantos estaban leyendo el relato en ese momento?

Un saludo

Iván

Seguramente sólo tú, Sr. Capullo ( bonito nick, sí). No es que tenga demasiada audiencia…
:)


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