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Entrevistas con Iván – Cardoso.

-Bienvenidos a la segunda entrega de “entrevistas con Iván”, espacio dedicado a conocer en profundidad a las estrellas de Aletreando. Hoy está entre nosotros Cardoso, el escritor más famoso después de mí mismo.
-Siempre que nos ciñamos exclusivamente a este blog, supongo.
-Por supuesto. Ninguno de los dos es conocido fuera de Aletreando.
-Y yo soy inventado, o sea que imagine.
-Empecemos con la entrevista. La primera pregunta es obligada: ¿cómo se hizo usted escritor?
-Creo que ningún escritor sabe exactamente como se convierte en eso. Una parte de casualidad, tres partes de empeño, una de talento… Bueno, en mi caso un par de partes de esto último.
-Veo que el ego también contribuye. ¿No es así?
-Hágase usted esa misma pregunta. También tiene la respuesta.
-Yo no soy escritor.
-Pero también aspira a serlo. De hecho seguro que mi nacimiento como personaje tiene mucho que ver con esa profesión que, de momento, está frustrada.
-¿Aquí quién entrevista a quién?
-Vale. Retomando la pregunta le diré que un día descubrí que tenía cierta habilidad para escribir textos literarios.
-¿Qué día fue ese?
-Estaba enamorado de una chica de mi instituto y durante la clase de literatura nos sentábamos en el mismo pupitre. A ella le entusiasmaba el barroco, sobre todo Quevedo, así que le compuse un soneto. Ese fue el hilo que desenmarañó mi profesión.
-¿Y le gustó?
-No. Evidentemente yo no tenía la calidad de Quevedo y a ella le pareció un soneto tan mal compuesto que de la crítica feroz que me dedicó todavía no he conseguido reponerme.
-No creo que sus textos tengan la calidad de los de Quevedo pero, desde luego, tampoco son despreciables.
-Gracias. Ojalá aquella chica hubiese hecho una valoración así de mi poesía. Aunque… Quizá ahora no fuese escritor.
-¿Sabe que lo que me cuenta se parece mucho a mi propia historia?
-Puede ser. El amor prende la mayor parte de las ambiciones de la vida.
-Cierto.
-Tampoco es de extrañar que nuestros comienzos se asemejen. Hay quien piensa que soy un personaje autobiográfico.
-Algo de eso hay, me temo. Cambiando de tema: ¿ha logrado reponerse del secuestro?
-Todavía no. Cuando estoy en casa se me acelera el corazón cada vez que escucho el timbre.
-Debió de ser un buen susto…
-Imagine. Dos personas allanando tu casa llevando encima una pistola, amenazándote con ella si no les entregas una copia de tu trabajo, horas encerrado viviendo cada segundo como si fuera el último sin saber si en algún momento acabará la pesadilla…
-Suena horrible.
-Y lo es, créame. Algo tan horrible que no se lo deseo ni a mi editor.
-Parece resentido con él.
-No le perdonaré en la vida la ambición que ha tenido con mi obra. Lo del secuestro puede ser hasta anecdótico. Pero lo de apartarme de la saga de Marta y Sergio… No tiene perdón.
-¿Usted no quería acabar con la historia?
-Sí.
-¿Y qué más le da que la continúe otro si usted deseaba abandonarla?
-Cuando algo que has construido tú con tus propias manos, que has levantado de la nada merced a incontables horas robadas al sueño y a tu tiempo de ocio, tras haber amasado a unos personajes sin pasado hasta construirles un futuro ficticio, que venga uno cualquiera creyéndose con el derecho a robarte todo ese trabajo apropiándoselo como algo suyo, es intolerable.
-Una mala jugada, sí.
-Más que eso: un atentado contra la creatividad.
-¿Y qué piensa hacer ahora?
-Respecto a la saga de Marta y Sergio nada, ya que sería inútil. Sólo queda seguir escribiendo.
-¿Alguna idea como primicia?
-Me gustaría mezclar la realidad con la ficción, creando un texto tan impredecible como familiar. Y en ello estoy.
-Supongo que pronto podremos leerlo en Aletreando.
-Por descontado.


Comentarios

2 comentarios

Capitana

Una nueva historia, qué bien, aunque ahora estoy con los exámenes y sí que me resulta imposible pasarme, no sabía de la existencia de esta sección.
Tú eres un buen escritor, eso te lo aseguro.

La última entrada de Capitana cuando publicaba el comentario: Una despedida

Iván

Y tú muy buena con los piropos, Capitana… 😉 Aunque creo que todavía me falta mucho para ser escritor, si es que lo soy algún día…


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