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Decir te quiero es cuestión de tiempo – Relato.

-”En mis 25 años de vida llevo acumuladas sobre la espalda un total de 219.000 horas de las cuales: 63.875 han sido destinadas a dormir, 22.812 a comer, entre los que estarían el desayuno, comida y cena, 4.562 horas se han ido, y nunca mejor dicho, por el baño…”. Pero… ¿Qué coño es esto?
-Tú sigue leyendo.
-”He gastado 613 horas de mi vida lavándome los dientes, 23.760 horas yendo a la escuela y aprendiendo en ella, 183 horas masturbándome…”. Esto es el colmo. ¿Para qué quiero saber yo el tiempo que has dedicado a meneártela?
-No trata de eso mi resumen. Sólo he ido enumerando el total de horas que he dedicado en mi vida a hacer algo. Y creo que la masturbación era algo importante.
-Estás enfermo. Y no me extrañaría que fuera de tanto meneo.
-No quiero que te quedes con esa anécdota. ¿Por qué no sigues leyendo?
-Cuando me dijiste que eras demasiado calculador jamás imaginé que llegarías a este punto.
-Y meticuloso…
-No hace falta que lo jures. Calcular las horas que has ido al baño… A quién se le ocurre.
-¿Por qué no sigues leyendo? Por favor…
-¿Y enterarme de las veces que has comido macarrones? ¿O te ha cagado en el hombro un pájaro? Ya he tenido bastante de tu excentricidad.
-Al menos lee la última frase.
-”Tiempo que he pasado diciendo a Marta que la quiero: cinco minutos”. Y esto, ¿qué significa?
-Que me he dado cuenta de lo poco que te he dicho lo que siento. Y tú mereces que no pase un día sin recordarte lo imprescindible que eres para mí.
-Vaya. He de reconocer que eso me ha gustado.
-Y quiero enmendar mi error.
-Ah, ¿sí? ¿Cómo?
-Recuperando el tiempo perdido. Así que, prepárate.
-¿Para qué?
-Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero…
-¿No crees que ya es suficiente?
-… Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero…

 

……………..

 

-… Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero…
-¡Basta ya!
-Pero… Todavía no he acabado.
-¡Claro que sí! ¡No quiero escucharlo más!
-¿Tú no me quieres?
-Ahora mismo lo único que quiero es cenar e irme a dormir. ¿No te das cuenta de que ya es de noche?
-Yo… Sólo quería dedicarte el tiempo que mereces a que te diga lo que siento.
-Y con cuatro horas ya es suficiente, créeme. Para el resto de la vida…


Comentarios

2 comentarios

Bitacoras.com

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Brianna

Ingenioso relato.. Las cifras siempre nos dan una imagen distinta de la realidad… demasiado cuadrada… pero aún así es un tema a pensar lo poco que le decimos te quiero a los que nos quieren.
Aunque 4 horas seguidas…  es un poco demasiado no? 😉


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