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De cómo un haiku se escribió a sí mismo – Relato.

Qué sensación más extraña, es como estar vacío. O ser invisible, tanto da. Sí, ésta es la descripción más acertada: invisible. No puedo ver ninguna de mis partes, como si en realidad no existiera. O no estuviera compuesto… Espera. Soy un haiku, ¿no? Vale, esto ya me ha quedado claro. Pero no puedo ver mis versos, ni mis sílabas, ni la composición de letras y palabras que dan forma a mi menudo cuerpo, por lo que, quizá, todavía no exista. O todo sea un sueño y yo un nimio detalle onírico… ¿Qué voy a hacer? Piensa, haiku, piensa…

 

Pensando existo

 

¡Puedo verme! ¡Sí, sólo ha bastado con que pensara! Eso significa que soy capaz de modelarme a mí mismo, como si cogiera un trozo de barro gramatical hasta convertirlo en miembros, ojos, corazón… Espera, yo soy un haiku, como mucho tendré palabras. Debería de estar compuesto de letras, un conjunto de ellas, que se van repitiendo sin orden preestablecido hasta desencadenar en un chispazo de creatividad tan conciso como ingenioso. Aunque quizá eso sea pedante: si ni siquiera existo también carezco de ingenio. Pero, tal vez…

 

Pensando existo
y quizá me componga

 

No sé si carezco de ingenio, pero, desde luego, no de versos… ¡Ya tengo dos! Casi soy un haiku completo, un digno heredero de un poeta de bolsillo que se auto describe en un par de frases. Pero hay algo que falta, y no me refiero sólo al tercer y último verso. Podría componerme con cualquier conjunción de palabras, incluso onomatopeyas, pero eso no me otorgaría la belleza suficiente como para permanecer en la historia más allá del tiempo que se tarda en leérseme de la primera a la última letra. Y tengo que reconocerlo: yo no puedo ser un haiku más. Me niego a quedar sepultado bajo toneladas de mediocridad convertidas en papel que sólo servirían para resguardar a un suelo recién fregado. Piensa, haiku, piensa. ¿Cómo podrías sobrevivir por los siglos de los siglos?

 

Pensando existo
y quizá me componga
después de siglos.

 

¡Estoy completo, estoy completo! ¡Ya no soy invisible! Mira estas palabras, estos versos que me dan forma como haiku, recién aparecido de entre la niebla de la inspiración. Estoy orgulloso, puedo afirmar que soy lo que yo mismo quiero ser. Además… ¿No me sobra hermosura? Me mire por donde me mire soy incapaz de encontrar una sola letra que me sobre o alguna que me falte. Sí, lo he conseguido. Sobreviviré a la historia como parte de ella. Estoy escrito.

 


Comentarios

2 comentarios

Bitacoras.com

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Valora en Bitacoras.com: Qué sensación más extraña, es como estar vacío. O ser invisible, tanto da. Sí, ésta es la descripción más acertada: invisible. No puedo ver ninguna de mis partes, como si en realidad no existiera. O no estuviera comp……

Cecilia

Me pareció genial, ingenioso .. y didáctico !
Gracias, muy útil.
Un saludo,

Cecilia


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