Tras freír siempre queda un rastro de aceite.
Relatos de ficción para una vida demasiado real.
Tras freír siempre queda un rastro de aceite.
Hoy he estado pensando en coches y se me ocurrió buscar parecidos entre ellos y los hombres. Resulta curiosa la relación que tienen con los automóviles ya que, a menudo, resultan ser una prolongación de sí mismos. ¡Incluso llegamos a descubrir el maravilloso mundo de la limpieza! Y es que, como en el caso de [...]
@ana_morgade Y más: ODIO a los que se juntan en grupo y se ponen la música a todo trapo sin importarles que hay más gente en el metro... #
Comentarios