Un cuento sobre un Gnomo y su extraña casa: un bolso de mujer. Parece que a la dueña no le resulta agradable su inquilino.
“Será hijo de puta”, pensó. “Se cree que tiene derecho a reírse de una mujer solo por ser prostituta. Ojala te estrelles”. Se levantó con dificultad, a causa de los tacones, y se golpeó el trasero con las palmas de las manos para sacudirse el polvo de la minifalda. Recogió el bolso, que había caído [...]
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