Sé hacer cosas que nadie sabe, ni yo tampoco. Todavía.
La mejor excusa es la que no se inventa.
Nada hay más estricto que la propia vida.
Una simple pisada arruina horas de abrillantado.
Hay lluvia que envuelve el alma aunque no llueva.
Cada monólogo es una conversación perdida.
La literatura me vistió de presidiario atándome a una cadena. En el otro extremo una libreta.
A quién le pique el veneno de la noche odiará para siempre la luz del día.
Cada día es diferente. Aunque solo lo sabe quién quiere verlo.
En la vida tiene que haber de todo. Menos de nada.



















