Hoy voy a opinar acerca de un tema que resulta bastante espinoso, a la par que vergonzoso: el acoso sexual en el trabajo. Éste es el argumento principal del relato “entre dos plantas”. Así que si no lo has leído previamente sería conveniente que lo hicieras.
Y es que resulta hiriente que sigan existiendo este tipo de comportamientos en los entornos laborales. Siempre he escuchado que se necesita tiempo para erradicar el machismo en favor de la plena igualdad de géneros, que las sociedades cambian lentamente con cada generación. Pero creo que ya va siendo hora de apartar esta lacra que nos sigue manchando. Por que yo creo que el principal problema del acoso laboral es el machismo, siempre que hablemos del sufrido por la mujer. Y eso se fomenta desde el primer momento en el que se contrata. ¿Cuántos currículums se desechan por el sexo del solicitante? ¿Y por su aspecto físico? Puede que sea un tópico el hecho de que las mujeres más favorecidas físicamente tengan más ventajas a la hora de encontrar un trabajo. Pero eso sigue ocurriendo. Solo hay que mirar cualquier publicación especializada para comprobar que hay más de un anuncio discriminatorio, donde se demuestra que no todas las mujeres son iguales ante la misma oferta teniendo idéntica experiencia y estudios. Muchos departamentos de recursos humanos se escudarán en la excusa de que una buena apariencia favorece la atención al cliente e incrementa las ventas. Pero, ¿lo más importante no son los conocimientos que se demuestran? Se ve que muchas veces no.
No solo es el machismo el culpable. También influyen otros factores: los incomprensibles horarios que hacen imposible la conciliación laboral y familiar y que agobian a los trabajadores entre tediosas jornadas de aburrimiento e improductividad, los bajos salarios, la dificultad de encontrar un trabajo especializado que hace que muchas mujeres no denuncien el acoso ante la amenaza de quedarse en la calle, la inoperancia de los jefes y su abuso de autoridad… Y ese sería, a mi opinión, el factor decisivo. Realmente estaría ligado con el machismo ya que, al ser mayoritariamente masculino el mando en las empresas, a veces se antepone el interés particular al de la compañía. Se empieza pidiendo un café, sigue la palmada en el culo y se acaba vulnerando a la persona por el simple hecho de estar un escalón jerárquico inferior. ¿Y la respuesta de las administraciones? La ley de igualdad de género donde cada empresa deberá obligatoriamente distribuir los puestos ejecutivos a igual número entre hombres y mujeres. A mi juicio un primer paso necesario. Por que no nos engañemos. Después de mucho tiempo recomendándose el ascenso de la mujer a los puestos laborales más elevados las compañías han dado la espalda a la sociedad dejando de lado lo que resultaría más lógico. En España un número muy pequeño de mujeres ocupan los puestos ejecutivos y, encima, teniendo que demostrar siempre un grado de valía superior al de un hombre, cobrando un sueldo inferior. Todo un ejemplo de igualdad. Por que es un pensamiento equivocado el pensar que se debería de ascender a mujeres no preparadas para el puesto a desempeñar. Como demuestran las estadísticas ellas obtienen las mejores notas en la universidad. Y estoy convencido de que bajo su mando no habría lugar para el acoso de ningún tipo. Por que la igualdad no es una cuestión de estadística, sino de derechos. Y ya va siendo hora de dejar de reírnos de los chistes de secretarias.
Y si alguna sufrís el acoso en el trabajo no lo dudéis y denunciadlo. Empresas hay muchas. Vosotras soys únicas.
Compártelo!