Los paraguas rotos yacen por el suelo, entre los cahrcos, en las papeleras, suplicando que alguien los recoja.
Relatos de ficción para una vida demasiado real.
Los paraguas rotos yacen por el suelo, entre los cahrcos, en las papeleras, suplicando que alguien los recoja.
Nuevo haiku en el fantástico blog de Aletreando:
“Sin el paraguas
temo que la tormenta
quiera ensañarse”.
Cae la lluvia
y el amor se acomoda
bajo el paraguas.
Los amigos invisibles son habituales entre los niños mientras que los adultos son incapaces de verlos. ¿Realmente forman parte sólo de la imaginación infantil?
“Tener un paraguas no te garantiza el no mojarte”.
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