Cada monólogo es una conversación perdida.
“Tus brazos son el mejor refugio para el alma perdida. Déjalos abiertos por si acaso un día no consigo encontrarme”.
Cada monólogo es una conversación perdida.
“Tus brazos son el mejor refugio para el alma perdida. Déjalos abiertos por si acaso un día no consigo encontrarme”.