“Le juro que soy nudista”, repetía el amante al policía.
Relatos de ficción para una vida demasiado real.
“Le juro que soy nudista”, repetía el amante al policía.
Una estúpida conversación entre dos policías, también estúpidos. Y, encima, secretos. Un cóctel tan absurdo como delirante.
Una investigación policial parece concluir con el suicidio de la víctima. O eso es lo que, en principio, aparenta.
“¿Un policía detenido puede usar sus mismas esposas?”.
“Me robaste el corazón. Aunque de momento no te denunciaré a la policía”. Etiquetas Blogalaxia: corazon policia
“Será hijo de puta”, pensó. “Se cree que tiene derecho a reírse de una mujer solo por ser prostituta. Ojala te estrelles”. Se levantó con dificultad, a causa de los tacones, y se golpeó el trasero con las palmas de las manos para sacudirse el polvo de la minifalda. Recogió el bolso, que había caído [...]