En mi cara no se ríe nadie. Pero puedo darme la espalda.
Quien ríe el último destaca entre el público.
Quien se ríe de sí mismo conseguirá llorar por alguien.
En mi cara no se ríe nadie. Pero puedo darme la espalda.
Quien ríe el último destaca entre el público.
Quien se ríe de sí mismo conseguirá llorar por alguien.