Saber de algo no te convierte en un sabio pero, al menos, dejas de ser un tonto.
Relatos de ficción para una vida demasiado real.
Saber de algo no te convierte en un sabio pero, al menos, dejas de ser un tonto.
Un cuento sobre un Gnomo y su extraña casa: un bolso de mujer. Parece que a la dueña no le resulta agradable su inquilino.
“Ser sabio no está reñido con ser estúpido. Aunque rara vez coinciden”.