Jun.
La mariquita: psicólogo de animales.
-El siguiente -el psicólogo esperó unos segundos sin que la puerta de su consulta se moviera para dejar paso a un paciente. Tras ese tiempo volvió a llamar, esta vez un poco más alto-. ¡El siguiente!
Estaba a punto de comentar con su secretaria la lista de pacientes cuando una vocecilla proveniente del suelo llamó su atención.
-Estoy aquí -dijo una diminuta mariquita de color naranja claro. Sus puntos negros destacaban sobre el fondo de los élitros-. He pasado por debajo de la rendija de la puerta.
-Perdone -se disculpó el psicólogo levantándose de su silla. Se aproximó hasta la mariquita y, cogiéndola con delicadeza, la depositó sobre la mesa de la consulta. Extrajo un minúsculo diván de uno de los cajones e indicó a su paciente que se tumbara sobre él-. No suelo tratar a insectos.
-¿Los insectos no tenemos problemas psicológicos? -preguntó con curiosidad la mariquita mientras se acomodaba-.
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