Te quiero tanto
que apenas valgo nada
estando solo.
Relatos de ficción para una vida demasiado real.
Te quiero tanto
que apenas valgo nada
estando solo.
El percebe se sentía solo y, de repente, se encontró rodeado de amigos. Y de hielo.
Cuando la soledad me envuelve preferiría no estar solo.
Estar solo es tan tristre como no tener amigos.
Comentarios